Recuerdo cuando tenía ocho años, cuando salías del trabajo y venías inmediatamente a comer, para ver a tu familia.
Recuerdo cuando la abrazabas a ella, a esa hermosa y perfecta mujer, y le dabas un tierno beso en sus labios.
Recuerdo cuando llegabas cansado de trabajar, y aún así, me ayudabas con mi tarea.
Recuerdo tantas cosas, que ahora ni de chiste las puedo imaginar. ¿Qué pasó con aquél hombre, qué pasó con mi superhéroe? Sigues aquí, pero es como si no estuvieras.
La verdad, ya no te conozco.

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